Lecciones de management gracias a las elecciones presidenciales de los USA

Puede sorprender que un directivo pueda aprender algo de la campaña a las elecciones presidenciales a los Estados Unidos, pero si nos detenemos a pensar, son uno de los eventos donde estrategia, marketing, finanzas, operaciones y logística se muestran en toda su grandeza para una sola cosa, conseguir clientes, es decir, votos. Y ya que el ganador ha sido el ya presidente electo Trump, intentaremos desgranar cuales han sido sus estrategias ganadoras para alzarse con el sillón de la Casa Blanca.

Como directivos, independientemente de que la figura del republicano nos produzca simpatía o no, debemos quedarnos con el uso inteligente de una serie de estrategias que podemos aplicar a nuestra empresa.

  • Target identificado y claro: el discurso de Donald Trump tenía muy claro a quién iba dirigido, es decir, su target estaba más que definido y claro. Al igual que una empresa no debe perder el tiempo intentando vender a quien es muy poco probable que compre sus productos o servicios, el candidato republicano conocía perfectamente su cliente potencial, sabía donde encontrarle y sobre todo, comunicarse con él.
  • Uso del storytelling y no del discurso: Su mensaje contenía una historia basada en el argumento que los votantes buscaban y deseaban escuchar. Trump no ha sido un gran orador como Obama, ni sus discursos tienen la profundidad de un programa electoral como el de su contrincante Clinton, pero conectaban a nivel emocional con sus oyentes.
  • Mass media y redes sociales: El actual presidente electo se encontró con casi todos los medios de comunicación tradicionales en su contra, pero no por ello, perdió la batalla de la publicidad y la presencia mediática. Ha sabido perfectamente que dar a los medios para que ellos hablaran de él, a pesar de que no querían hablar de él y hacerle campaña. A ello se suma que su equipo ha sabido gestionar de manera perfecta el potencial de las redes sociales, donde ha ganado a su rival no sólo en número de seguidores, sino también en número de reacciones. Opino que los medios de comunicación tradicionales dan presencia y publicidad, pero las redes sociales ofrecen ante todo cercanía y credibilidad, ya que recibimos los comentarios e ideas de personas que nos son cercanas. Muchos de los indecisos habrán decidido su voto, gracias a ver que muchos de sus amigos y conocidos, apostaban de forma activa y pública por el candidato republicano.
  • Branding: De entrada, la marca personal de Hillary Clinton parecía la más acertada para un cargo público de la importancia de la presidencia de los USA. Su experiencia y conocimientos de la labor política a todos los niveles, la ponían muy por delante de Trump, que no poseía ese tipo de background. Sin embargo, Trump conocía sus potencialidades y como mostrarlas como algo auténtico y ú0_cpbuekzo.jpgnico. Convirtió la imagen de su rival en la de un político de Washington más, una burócrata del sistema, mientras él elaboró su marca entorno a un empresario de éxito, luchador, tenaz, polémico pero exitoso en todo lo que emprende. Trump era Trump, no había más máscaras debajo, sin embargo, muchos votantes no conocían a la auténtica Hillary Clinton. Aunque pueda parecer nimio, esto favoreció un posicionamiento claro en la mente de muchos votantes sobre cada candidato, tenían claro lo que estaban comprando.
  • La emoción, estúpido“: En la batalla electoral entre Bill Clinton y George H.W. Bush, su estratega principal, James Carville escribió una frase que resumía la estrategia de la campaña del demócrata: “The economy, stupid”. Pues bien, Trump tenía claro que esta vez, la frase era “The emotion, stupid”. No hay estrategia de comunicación más poderosa que aquella que interpela directamente a una emoción, sobre todo si es la que está más viva en los oyentes. El republicano conocía perfectamente que resortes tocar para llegar a esa emoción en sus votantes, mientras que Clinton se decantó por un discurso más orientado en la razón. Y no es la primera vez que una campaña basada en la emoción triunfa, tomemos por ejemplo el Brexit o el éxito electoral de PODEMOS en España. Las emociones han llegado a la política, si bien es cierto que nunca se han ido, y van a convertirse en un elemento de campaña fundamental que habrá que saber usar. Pero no solo en el mundo de la política, sino también en el mundo de la empresa, las emociones están presentes, y aquellas estrategias que sepan incluirlas tendrán un gran camino recorrido para el éxito.
  • Cree en ti mismo y trabaja duro: Es cierto que aquí, ambos candidatos atesoran méritos por igual, sobre todo en proceso electoral que lleva ya más de un año en marcha, si contamos las primarias. Sin embargo, Trump a pesar de tener todo en contra, incluso las encuestas, ha demostrado una capacidad de resiliencia increíble. Hasta el último momento, se ha vendido como el ganador, nunca concedió a las encuestas más importancia de la que tienen, conocedor de que el mapa no es la realidad y sobre todo, ha sabido usar de forma proactiva cada acontecimiento negativo que se le presentaba.

Es por ello, que sin entrar a valorar ni su programa, ni la figura, las estrategias que ha usado Trump, son perfectamente adaptables a cualquier directivo que desee alcanzar el éxito en su negocio.

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